La apropiación cultural y el intercambio cultural son dos conceptos que han ganado relevancia en el discurso contemporáneo sobre diversidad, identidad y respeto cultural. Ambos términos se refieren a la manera en que las culturas interactúan entre sí en un mundo cada vez más globalizado, pero tienen significados y connotaciones diferentes.
La apropiación cultural es un término que se utiliza para describir el acto en el cual miembros de una cultura dominante toman elementos, prácticas, símbolos o tradiciones de una cultura minoritaria o marginada sin comprender ni respetar su significado original. Esta apropiación suele estar acompañada de estereotipos, descontextualización y, en muchos casos, falta de reconocimiento o crédito hacia la cultura de origen, esto es un fenómeno problemático porque puede perpetuar estereotipos, trivializar elementos culturales importantes y, en última instancia, contribuir a la opresión cultural que ocurre cuando elementos de una cultura son adoptados por otra sin comprender su significado original. En el contexto peruano, esto se ha manifestado en la comercialización de símbolos indígenas sin respetar su importancia cultural.
Por otro lado, el intercambio cultural se refiere a la interacción voluntaria y bidireccional entre diferentes culturas, en la cual la gente comparte, aprende y se inspira mutuamente de manera respetuosa. En un intercambio cultural, las personas reconocen y valoran las diferencias culturales, promoviendo la comprensión mutua y el enriquecimiento cultural. Así se da una forma positiva de promover la diversidad y la inclusión, ya que fomenta la apertura a nuevas perspectivas y la construcción de puentes entre culturas.
La diferencia clave entre la apropiación cultural y el intercambio cultural radica en el respeto, el consentimiento y la equidad en la interacción. Mientras que la apropiación cultural implica tomar elementos de una cultura de manera irrespetuosa y descontextualizada, el intercambio cultural se basa en el respeto mutuo y la voluntad de aprender y compartir de manera equitativa.
Caso de Isabel Marant y los carteles chicha peruanos: Isabel Marant, una firma francesa reconocida a nivel mundial por las famosas Willow Sneakers , las cuales introdujeron las zapatillas con plataforma al mercado, que significó una gran avance dentro de la industria de la moda. Sin embargo, esta marca no es reconocida únicamente por esta innovación, puesto que estuvieron en el ojo de la tormenta en diversas ocasiones a lo largo de su trayectoria, siendo acusados en ciertas polémicas relacionadas por realizar diversas apropiaciones culturales para proporcionarle recursos artísticos a sus colecciones y campañas. El caso en particular que se analizará será el que radicó con la utilización de carteles chicha con fines de brandeo o publicidad durante el nuevo lanzamiento que realizó la marca el 24 de junio en París, estos aparecieron en un video de instagram publicado por la cuenta oficial de Isabel Marant. A simple vista, puede notarse claramente el “exceso de inspiración” que se tuvo al momento de realizar estos carteles en relación a los carteles chicha peruanos, material gráfico muy característico e icónico del repertorio imaginario peruano. Evidentemente, estos posts no recibieron una buena aceptación, de modo que muchas personas, especialmente peruanos, se pronunciaron expresando su descontento a través de comentarios y criticas al ver como se hacía uso de un material tan característico de su cultura en un evento el cual no solamente no tenía nada que ver con esta, sino que además no le brindaba el reconocimiento correspondiente. Para finalizar, es analizando este tipo de acontecimientos que podemos reflexionar, reivindicarnos, y en caso de haber cometido algún error, aprender, para así no volver a cometerlo. En casos como este, lo ideal es reconocer que no se está en lo correcto, disculparse, y solucionar las cosas de la manera más pacífica y legal posible, ya que, estos temas son altamente sensibles, puesto que se trata de hacer un mal uso de los recursos que otra cultura provee, cultura que ha tenido que atravesar cientos de dificultades, evoluciones, e innovaciones para poder llegar a ser lo que es en el momento en el que sufre del hurto, y que alguien venga a apropiarse de esto como si no fuera algo digno de respeto no es del gusto de nadie, dándonos a comprender que, la apropiación cultural como tal, es una ofensa hacia una cultura completa, la cual está compuesta por la gente que la práctica, y todas las generaciones de personas que se esforzaron y murieron en busca de su progreso y evolución, y es por esto mismo que se debe de ser consciente, y dar el reconocimiento correspondiente, promoviendo el progreso y respeto mutuo.
